Trifobia y Trastorno de Ansiedad Social

Todos nos sentimos nerviosos de vez en cuando, especialmente en situaciones sociales como entrevistas de trabajo o mientras hacemos presentaciones.

Sin embargo, si usted se siente asustado de interactuar con otros de tal manera que afecta la comunicación y la relación con otras personas, usted puede tener algo llamado Trastorno de Ansiedad Social.

El Trastorno de Ansiedad Social o fobia social pertenece al grupo de enfermedades mentales con signos físicos comunes como dolores de estómago, respiración superficial, sentirse tenso, tembloroso o experimentar sudoración y sofocos.

Este tipo de trastorno mental puede tener un efecto muy negativo en el bienestar de una persona y en su calidad de vida. Puede causar muchos problemas en la construcción de relaciones con otros y puede afectar seriamente la vida laboral y el progreso de la carrera.

El miedo que las personas con este tipo de trastorno experimentan en diversas situaciones sociales es tan fuerte que sienten que está más allá de su capacidad para controlarlo.

A veces, las víctimas terminan alejándose de lugares o acontecimientos porque se preocupan por lo que sucederá si se enfrentan a sus miedos. La enfermedad generalmente comienza durante la juventud.

La edad media de inicio se sitúa entre los 15 y los 20 años, y la edad precoz de la enfermedad tiene varias repercusiones. Los enfermos también pueden desarrollar otros trastornos de ansiedad como resultado de su aislamiento social y eventos traumáticos que a menudo desencadenan el desarrollo de fobias específicas (como la tripofobia).

¿Qué causa el trastorno de ansiedad social?

Hay algunos grupos de personas en mayor riesgo de experimentar el trastorno de ansiedad social:

  • La mayoría de las personas con el trastorno de ansiedad social dicen que sus síntomas comenzaron antes de los 18 años.
  • Las mujeres son más propensas a experimentar el trastorno de ansiedad social que los hombres
  • Muchas personas con trastorno de ansiedad social tienen otras enfermedades mentales como depresión, trastorno de pánico, bulimia nerviosa (un trastorno alimentario) y trastornos por uso de sustancias. Sin embargo, la ansiedad social parece aparecer antes que otras enfermedades mentales.

Aunque existen algunas teorías sobre las causas de la ansiedad social o fobia social, algunos expertos creen que es un comportamiento aprendido que enfatiza los factores ambientales. Otros consideran que el mayor problema está en la percepción de pensamientos irracionales, conectándolos con factores psicológicos.

Sin embargo, algunos expertos encuentran que la causa principal radica en el trasfondo biológico y genético y en el subdesarrollo de las habilidades sociales.

Por ejemplo, si usted tiene habilidades sociales subdesarrolladas, puede sentirse desanimado después de hablar con la gente o tener la sensación de que la gente lo está mirando o frunciendo el ceño, aunque en realidad no se fijen en usted. Cada una de las teorías tiene su propia explicación, pero no se excluyen mutuamente.

Muchas situaciones pueden causar ansiedad social (o fobia social). Algunos de ellos lo son:

actuación pública o aparición pública
ser el centro de atención
Llamadas telefónicas a desconocidos
exámenes y pruebas orales
hablar con personas o autoridades importantes
fiestas y reuniones sociales similares
conocer gente nueva
el encuentro con los ojos de otras personas, etc.

Algunos estudios de investigación han demostrado que el trastorno de ansiedad social puede ser rastreado por factores genéticos. Puede asociarse con los niveles desequilibrados de serotonina responsables de la sensación de felicidad y de un estado de ánimo agradable, o con el aumento de la sensibilidad y la actividad de la amígdala, parte del cerebro responsable de la experiencia emocional del miedo.

Síntomas y tratamiento

Para diagnosticar la ansiedad social (fobia social), se deben tener en cuenta todos los aspectos de la vida social. Una persona debe experimentar altos niveles de ansiedad en situaciones sociales que crean tal nivel de incomodidad que su funcionamiento diario se ve afectado.

Evitar las apariciones en lugares públicos reduce la calidad de la vida social y empresarial y bloquea a la persona para lograr sus objetivos. Los peores casos de ansiedad social conducen a la sensación de soledad, desempleo, alcoholismo o drogadicción y depresión.

Los síntomas de ansiedad social o fobia social pueden ser experimentados emocionalmente, manifestados físicamente, así como para cambiar el comportamiento de la persona.

Los síntomas emocionales incluyen:

miedo irracional a la evaluación negativa y a las reuniones sociales
Ansiedad excesiva en situaciones cotidianas.
miedo extremo a la posible vergüenza y humillación
Pasar tiempo después de una situación social, analizando su desempeño e identificando fallas en sus interacciones.
Esperar las peores consecuencias posibles de una experiencia negativa durante una situación social
nerviosismo, etc.

Los síntomas físicos incluyen:

sudoración de las palmas de las manos
mareo
dolor de cabeza
enrojecimiento facial
aumento de la frecuencia cardíaca
Tener una voz temblorosa
no poder hablar con los demás, etc.

Síntomas asociados con el comportamiento:

retrasar la reunión con los demás
evitar situaciones sociales y salir a la calle
esconderse de otras personas para evitar inconvenientes
limitar las actividades sociales
la incapacidad de crear nuevas amistades
Evite ir al trabajo, a la escuela, a citas, a comer en público o a usar el baño público.
Aislamiento.

Las personas con ansiedad social típicamente saben que su ansiedad es irracional, no se basa en hechos y no tiene sentido racional. Sin embargo, los pensamientos y sentimientos de ansiedad persisten y son crónicos. Es el tratamiento psicológico que ha demostrado ser esencial para los enfermos de fobia social.

Anima a los pacientes a confrontar las creencias y sentimientos negativos que realmente causan la respuesta temerosa a varias situaciones sociales. Hay tres formas básicas de tratamiento psicológico disponibles para las personas con fobia social:

  • Una forma de terapia que ayuda a las personas a sentirse más relajadas y seguras en situaciones sociales al enseñarles habilidades sociales y generalmente aceptadas en la sociedad. Esto implica iniciar una conversación con un extraño, trabajar en las técnicas de relajación, evocar pensamientos positivos, etc.
  • La Terapia de Exposición involucra el proceso de aprendizaje de cómo enfrentar las situaciones de miedo, realizado en etapas de acuerdo a la jerarquía de miedo previamente construida. Una vez completada la primera fase, el terapeuta comienza con la desensibilización gradual a la situación temida.
  • La terapia cognitiva conductual ayuda a las personas con fobia social a cambiar la forma en que se perciben a sí mismas y a su entorno. El terapeuta guía al paciente a través del ciclo cognitivo que implica una forma más realista y precisa de percibir su miedo. El objetivo principal es animar al paciente a que se enfrente a sus ansiedades, ya que en un principio puede dudar de hacerlo.
  • La desensibilización en la vida real es uno de los tratamientos psicológicos más efectivos para varias fobias sociales. Implica una exposición directa a las interacciones de la vida real y una sensación desagradable de enfrentarse al miedo en público. Las escenas fóbicas se construyen dentro del marco de tiempo dado y se logran a través de un proceso paso a paso.

Casi el 80% de las personas que padecen este tipo de trastorno de ansiedad social encuentran alivio a sus síntomas cuando son tratadas con una combinación de medicamentos y psicoterapia. Los medicamentos incluyen el uso de antidepresivos y betabloqueantes. Es ventajoso hacer uso de ambas formas de tratamiento, ya que se complementan entre sí y permiten una recuperación más rápida y a largo plazo.

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La tripofobia y la fobia social

Las personas afectadas por la tripofobia experimentan reacciones fóbicas cuando se enfrentan a objetos con el grupo de agujeros o patrones que se asemejan a estos grupos. Recientemente, la noción de reacciones fóbicas en estas circunstancias ha sido objeto de varios estudios que intentan explicar el origen y los síntomas que experimentan los tripófobos.

Según el estudio realizado en la Universidad de Essex por A. Wilkins y G. Cole, las reacciones tripofóbicas ocurren en hasta un 16% de los adultos. Aunque la Asociación Americana de Psiquiatría no ha hecho ninguna referencia oficial, esta condición estaba relacionada con nuestra sensación innata de peligro, el miedo a las enfermedades de la piel y la forma en que nuestro cerebro percibe estas situaciones.

Las reacciones trifóbicas perturbadoras también pueden ser el resultado de otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad social que implica el temor al contacto visual o a ser mirado. Esta noción sugiere que el miedo no necesariamente implica un grupo de agujeros.

Un estudio realizado el año pasado por un grupo de científicos japoneses mostró importantes paralelismos entre la fobia social y la tripofobia. Para investigar este tema, han llevado a cabo dos experimentos con participantes japoneses. Las propiedades espectrales de las imágenes con patrones oculares fueron introducidas a través de estos dos tipos de experimentos.

En el experimento 1, los participantes completaron una escala de ansiedad social basada en imágenes que mostraban los ojos. Los resultados proporcionados por este experimento mostraron un vínculo y un efecto significativo en la sensación de miedo y malestar que se experimenta cuando se observan los grupos de ojos. Los investigadores decidieron ampliarlo al Experimento número 2, mostrando a los participantes las imágenes de los rostros humanos.

El objetivo del estudio fue mostrar que estas imágenes pueden inducir aversión y malestar debido a las imágenes trifóbicas compuestas por grupos de ojos humanos. Recortaron las imágenes por separado y observaron cómo funciona el cerebro del trifóboco mientras miraban estas imágenes.

También enfatizaron que la limitación del estudio radica en el hecho de que allí no se examinó la correlación entre los individuos de diferentes culturas. Han llegado a la conclusión de que estos “hallazgos sugieren que tanto la ansiedad social como la tripofobia contribuyen a la inducción de molestias cuando uno es observado por muchas personas.

Dice que asociamos racimos redondos de objetos con ojos redondos, lo que nos da la sensación de que estamos mirando. Esto crea miedo y ansiedad en las personas que ya sufren de la enfermedad”.

Varios otros estudios se realizaron sobre la base de la incomodidad visual y la conexión de la tripofobia con otros trastornos de ansiedad, incluyendo TAG, TOC, trastorno de ansiedad social y muchos otros.

La tripofobia se asoció con una angustia psicológica y un deterioro significativo, con un 8,2% de los participantes diagnosticados con trastorno de ansiedad social, mostrando también algunos síntomas de tripofobia.

En general, parece que las enfermedades mentales que implican la sensación de ansiedad y miedo se solapan con los síntomas, y esto necesita ser evaluado y tratado adecuadamente, con respecto a la tripofobia y otros síntomas del trastorno de ansiedad.