Tratando la Tripofobia con Terapia Cognitiva Conductual

La Terapia Cognitiva del Comportamiento o TCC es actualmente uno de los tipos de psicoterapia más utilizados y desarrollados a través de la investigación científica. Todos los componentes de la TCC fueron probados para determinar su eficacia y su principal objetivo es mejorar el estado general de la salud mental del paciente, así como mejorar la calidad de vida.

La buena noticia acerca de este tipo de terapia es que tiene un historial comprobado de tratamiento de los trastornos de ansiedad y fobias, y usted no tiene que visitar a un terapeuta CBT capacitado. Puedes aplicar los principios de la TCC por su cuenta y tratar de vencer sus miedos.

Este método se centra en procesos activos para resolver problemas y situaciones particulares y prevenir posibles enfermedades mentales. A veces, no somos capaces de percibir la realidad tal como es y percibir lo que nos rodea como una amenaza para la vida.

Mientras abordamos los problemas específicos de nuestras vidas, estamos cambiando nuestra manera de pensar. Los terapeutas cognitivos ayudan a los pacientes a reconocer los pensamientos negativos que les causan ansiedad o miedo. Desarrollado inicialmente por el famoso psicólogo estadounidense Aaron Beck, tiene tres niveles de cognición:

Creencias fundamentales o creencias profundamente arraigadas sobre nosotros mismos como “Soy inútil”, “Soy incapaz de lidiar con algo”, etc.
Suposiciones disfuncionales, como “El mundo es injusto”; “El mundo es peligroso”, etc.
Pensamientos automáticos negativos conectados con el futuro como “Las cosas nunca funcionarán para mí”, “Nunca tendré éxito”, etc.

A veces, estas suposiciones están influenciadas por las experiencias de la infancia, pero a veces pueden ser simplemente el resultado de nuestras experiencias, miedos y decepciones de los adultos.

Enfermedades mentales que responden bien a la TCC

Toda persona que se somete a este tipo de terapia no necesita ser un paciente, o alguien que sufra de trastornos mentales. Este tipo de terapia también se utiliza para ayudar a las personas a superar el miedo a hablar en público, a resolver problemas amorosos o matrimoniales, problemas en el trabajo o cualquier otro problema que lleve a un comportamiento autodestructivo.

“La terapia cognitivo-conductual le enseña a dejar de creer todo lo que piensa”, explica Scott Bea, PsyD, psicólogo del departamento de psiquiatría y psicología de la Clínica Cleveland. “Los pensamientos falsos conducen a emociones negativas que conducen a conductas, y esas conductas refuerzan los pensamientos falsos.” Además de los problemas que cada persona encuentra a veces durante su vida, la TCC también se aplica con éxito como tratamiento:

depresión y trastornos de ansiedad,
fobias,
hipocondría,
insomnio y trastornos del sueño,
trastorno obsesivo-compulsivo,
problemas con la agresión,
medicamentos, drogas y adicción al alcohol,
trastornos alimentarios,
trastornos de personalidad, etc.

Los pensamientos dañinos o los hábitos de comportamiento pueden tener un gran impacto en la calidad de nuestras vidas, nuestra autoestima, la capacidad de mejorar nuestras habilidades sociales y de comunicación.

Un pensamiento como ver a un amigo en la calle que no nos saluda puede ser perjudicial si lo percibimos como una acción intencionada, para evitarnos o ignorarnos. Produce el sentimiento de tristeza y dolor y como consecuencia, evitaremos a esta persona en el futuro, aunque la suposición pueda ser completamente falsa.

En vez de eso, debemos adoptar el pensamiento neutral como “No se dio cuenta de mí porque no se siente bien, lo que no causa sentimientos o acciones negativas”.

Los Elementos Clave de la Terapia Cognitiva-Conductual

A diferencia de otros tratamientos psicoterapéuticos, la TCC se centra en el presente y en las formas de mejorar el estado mental actual del paciente y de crear objetivos mutuamente acordados. Los objetivos deben ser “SMART”, es decir, específicos, mensurables, alcanzables, realistas y de duración limitada.

El escenario básico de la TCC es el llamado “descubrimiento guiado”, una postura terapéutica que abarca la visión de las cosas del paciente y las posibles perspectivas y soluciones alternativas que puede adaptar.

Un aspecto del descubrimiento guiado es el cuestionamiento socrático, que es un método de cuestionamiento basado en la forma en que Sócrates (c. 400 a.C.) ayudó a sus estudiantes a llegar a una conclusión sin decirles directamente. Una característica importante de la TCC es tener una relación de confianza y cooperación con su terapeuta.

A través de sesiones de conversaciones íntimas, el terapeuta actúa como consejero, no imponiendo al paciente nada que pueda ser estresante, sino animándole a que se fije su propia meta y elimine los pensamientos destructivos. La terapia a menudo incluye registrar sus propios pensamientos en un diario y revisar el progreso con su terapeuta.

También puede incluir algunos ejercicios de relajación, respiración lenta y profunda, métodos para aliviar el estrés, aromaterapia, etc. Aunque no hay una duración estándar de la terapia, la mayoría de los pacientes sienten mejorías después de unas pocas sesiones.

Apenas se han realizado investigaciones sobre los efectos secundarios de la terapia, pero al principio puede ser muy estresante enfrentarse a sus ansiedades o fobias, y no se pueden descartar los posibles efectos secundarios.

Qué sucede durante las sesiones de TCC

El número promedio de sesiones incluye de 10 a 16 reuniones, una vez a la semana, de 30 a 60 minutos. Durante las sesiones, usted y su terapeuta analizarán las posibles áreas a resolver y dividirán sus problemas en partes separadas.

Por ejemplo, si un paciente tiene un trastorno obsesivo-compulsivo de lavarse las manos 5 veces al día, el primer objetivo sería reducir ese número a 4 ó 3 veces al día. El paciente rellena varios cuestionarios sobre sentimientos, problemas, pensamientos y posibles síntomas físicos que puede encontrar.

Basándose en el diagnóstico, el terapeuta diseñará un plan de terapia que deberá seguir. Al ayudar al paciente a priorizar los objetivos más pequeños, la eficiencia de la terapia mejorará y el paciente podrá aplicar nuevas habilidades a su vida diaria.

La tripofobia y el tratamiento de la TCC

Las fobias son un tipo de trastornos de ansiedad que generalmente no tienen una sola causa. Las fobias pueden estar asociadas con un incidente o trauma particular, algunas acciones aprendidas o algunos estudios recientes han demostrado que las fobias pueden estar genéticamente condicionadas.

En cuanto a los pacientes que sufren de tripofobia, o el miedo al grupo de agujeros, pueden no experimentar síntomas hasta que entran en contacto con la fuente de fobias como los panales de miel, las vainas de loto, los gusanos de mango, algunos tipos de animales o enfermedades.

Los síntomas que los tripófobos experimentan, tales como sudoración, náusea, mareos, falta de aire, picazón y aumento de la frecuencia cardíaca, pueden ser manejados exitosamente a través de la TCC aplicando el método de resolución de problemas uno por uno. La TCC suele ser el tratamiento de elección para este tipo de pacientes.

De acuerdo con los datos mostrados a través de diferentes estudios de investigación, los pacientes con fobia que se someten a un ciclo corto de TCC tienen una mejoría significativa, con alrededor del 80-90% de las personas que muestran remisión completa para la décima sesión.

Los métodos de TCC se adaptan a las necesidades únicas de cada paciente y varían de persona a persona. Un ejemplo típico de cómo puede funcionar la TCC es que un tripófobo puede pensar que no puede salir porque puede ver panales de abejas u otros patrones de agujeros.

El terapeuta puede desafiar al paciente a que se dé cuenta de que no hay una amenaza exacta desde el agujero y animarle a que cambie a pensar en “Podría ver un panal si salgo fuera, pero no me puede hacer daño, siempre puedo girar la cabeza y mirar al revés”.

También puede animar a los pacientes a ver el otro lado de estas cosas, como que los panales son sólo lugares donde se produce la miel, que es algo dulce. El tratamiento de la TCC consiste en darse cuenta de la naturaleza real de las imágenes negativas y reemplazarlas con algo positivo sobre estos objetos.

Según el estudio realizado por un equipo de investigadores de Chile y el Reino Unido, una paciente trifóbica (niña de 12 años) fue tratada con éxito con TCC. A la edad de 9 años, a la paciente se le diagnosticó un trastorno de ansiedad por separación atribuido a que sus padres se habían divorciado.

Pero su madre pronto se dio cuenta de que los síntomas como las náuseas y el dolor abdominal eran causados por grupos repetitivos de agujeros vistos en las paredes del baño, queso, fresas, etc. Al recibir el diagnóstico, la niña recibió la terapia con 25 mg de sertralina oral diaria, junto con CBT.

Durante las sesiones, se le animó a hablar abiertamente sobre los agujeros y a dibujar los desencadenantes de la tripofobia. Después de varias semanas de tratamiento, mostró mejoría y su comportamiento se volvió más adecuado para el ambiente y pudo manejar sus obligaciones escolares.

La terapia produjo una respuesta positiva. Según la psicóloga clínica licenciada Alicia H. Clark, Psy.D, la tripofobia puede ser tratada por CBT. “El tratamiento comienza con la identificación del patrón de ansiedad y la provisión de estrategias para detener el ciclo de pánico”, dice.

“A partir de ahí, se añaden estrategias cognitivas que gradualmente disminuyen el miedo de la persona.” Al principio, el terapeuta le muestra al tripófobo una foto de una semilla de loto que se muestra a distancia y la acerca gradualmente.

El objetivo es mostrar al paciente que, por muy lejos que esté el estímulo o el objeto tripofóbico, no puede causar ningún daño. Eventualmente, el paciente se sentirá lo suficientemente cómodo como para pararse cerca del objeto causando que la fobia sea anulada.